Contra ti la palabra murmurada, la mirada curiosa, la oscura noche de la ignorancia avasallante, imparable aun a costa del delirio.
Contra ti siglos en la espalda gritando tu naturaleza, gritando tu deseo, empujando tu camino bajo el ala de dolientes dioses crucificados.
Contra ti malabaristas, equilibristas de salón, saltos mortales con giros invertidos, convexos, sin red de protección, faunos enanos, violetas y arcos iris.
Contra ti la evolución del universo, las galaxias, la Vía Lactea, mundos paralelos e imposibles, danzando alrededor del infinito.
Contra ti, princesa, molinos de viento, caballeros andantes, templarios, campeadores, magos, hechizeros y encantos absurdos, pistoleros a sueldo, enemigos intergalácticos, la mafia rusa y los guaruras.
Contra ti las caricias, los abrazos, las sonrisas extraviadas, los amores ignotos, el sueño constante de un vestido blanco, sin nadie al lado.
Contra ti, princesa, contra ti el escalofrío, el sudor en el pecho, el temblor en los muslos, el ansia entre las piernas, la otredad y los fantasmas, el ínfimo pertrecho de una espera larga, estóica, guardando a quien la domine, se sumerja y la detone y la atrape en la memoria de sus manos.
Contra ti cartuchos quemados, pistolas vacías, olor a pólvora, sangre, sudores de otros cuerpos, hastío y alboradas.
Contra ti la sospecha, la culpa en los ojos, en la uña del pie, la culpa en el filo de tu blusa, en el último botón de una camisa.
Contra ti el aire de invierno, el artificio del tiempo en un puño, el enorme silencio rebotando su eco desolado, repitiéndose una y otra vez hasta el olvido.
Contra ti, princesa, contra ti el misterio de una mano que marca la huella de tu desatino, y que con una voz lejana, de otra época, te confiesa -desde lo más profundo- que apareciste por un descuido de la memoria, y habitas ahí desde hace mucho, igual que habita su corazón; sin miedo.
Contra ti siglos en la espalda gritando tu naturaleza, gritando tu deseo, empujando tu camino bajo el ala de dolientes dioses crucificados.
Contra ti malabaristas, equilibristas de salón, saltos mortales con giros invertidos, convexos, sin red de protección, faunos enanos, violetas y arcos iris.
Contra ti la evolución del universo, las galaxias, la Vía Lactea, mundos paralelos e imposibles, danzando alrededor del infinito.
Contra ti, princesa, molinos de viento, caballeros andantes, templarios, campeadores, magos, hechizeros y encantos absurdos, pistoleros a sueldo, enemigos intergalácticos, la mafia rusa y los guaruras.
Contra ti las caricias, los abrazos, las sonrisas extraviadas, los amores ignotos, el sueño constante de un vestido blanco, sin nadie al lado.
Contra ti, princesa, contra ti el escalofrío, el sudor en el pecho, el temblor en los muslos, el ansia entre las piernas, la otredad y los fantasmas, el ínfimo pertrecho de una espera larga, estóica, guardando a quien la domine, se sumerja y la detone y la atrape en la memoria de sus manos.
Contra ti cartuchos quemados, pistolas vacías, olor a pólvora, sangre, sudores de otros cuerpos, hastío y alboradas.
Contra ti la sospecha, la culpa en los ojos, en la uña del pie, la culpa en el filo de tu blusa, en el último botón de una camisa.
Contra ti el aire de invierno, el artificio del tiempo en un puño, el enorme silencio rebotando su eco desolado, repitiéndose una y otra vez hasta el olvido.
Contra ti, princesa, contra ti el misterio de una mano que marca la huella de tu desatino, y que con una voz lejana, de otra época, te confiesa -desde lo más profundo- que apareciste por un descuido de la memoria, y habitas ahí desde hace mucho, igual que habita su corazón; sin miedo.




3 comentarios:
Hola Master.... la verdad me gusto más esté cuento que el anterior... está muy padre!
Valla, una princesa queriendo ser una simple mujer, destinada por un absurdo pincel a ser princesa... Es de pensar... jejeje.... cuidate saludos a Baby... y felices Vacaciones!
hola en realidad la realidad es relativa por que aveces a una simple mujer le encantaria ser la princesa que inspire a tu pluma para que la hagas parte de tu cuento, en un pias lejano al que no volveras jamas...
¿Quién contra ti, mi Rey?... jijiji... saludos!!!
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